Tralkan

a tañi panguiche

Ese fin de semana esa cabra había muerto en la sierra.
Cazada por nuestro capricho
Luego me mostraste el mapa donde figura tu soberanía

perdida por los tuyos hace siglos
Ese sueño que se te extingue.
Resultó tan mágico reconocer nuestras luchas en el brillo de los ojos del otro.
Vibrar con el delicado desarrollo de tus ideas.
¿Pueden confluir tan virtuosamente nuestros azules sueños?
Yo no renuncio al monte de Ares,
Todavía quedan batallas.

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